“Me gustaban la ciencia y la biología, y tenía la certeza de que por ahí iba mi camino”

Por: Francisca Orellana

“Tenemos una costa tremendamente larga y entretenida de explorar, pero conocemos tan poco de ella. Estamos más preocupados de lo que sucede en otros planetas y no del mar que nos provee alimentos”, comenta el Dr. Erasmo Macaya Horta, biólogo marino, docente y director del Laboratorio de Estudios Algales (AlgaLab), del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción.

El investigador es uno de los profesionales más destacados en cuanto al conocimiento de algas en Chile. De hecho, fue parte del equipo que recientemente recibió el premio Luigi Provasoli –uno de los más relevantes del área- por un trabajo publicado en la revista Journal of Phycology, que analizó la importancia biogeográfica de la flotabilidad en las macroalgas y que permitió describir, además, dos nuevas especies y sugerir que la dispersión a larga distancia juega un papel clave en la evolución, contribuyendo a la expansión y movimiento de especies frente al cambio climático.

“Las algas tienen un rol ecológico importante, son fotosintetizadores igual que los árboles y plantas. Hacen fotosíntesis y producen su propio alimento captando la luz del sol. (…) Se ha calculado que el 50% del oxígeno que se produce a nivel global lo crean las algas”.

El Doctor en Biología Marina y miembro del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), cuenta que el estudio de las algas se ha invisibilizado y necesita destacarse, ya que estas tienen un rol fundamental para el ser humano: “Las algas tienen un rol ecológico importante, son fotosintetizadores igual que los árboles y plantas. Hacen fotosíntesis y producen su propio alimento captando la luz del sol. En ese proceso, expulsan oxígeno para todos los organismos que dependen de ello: se ha calculado que el 50% del oxígeno que se produce a nivel global lo crean las algas”.

También se han transformado en activos importantes para la producción de productos de uso cotidiano. “Todos los días usamos un producto derivado de las algas, como la pasta de dientes, champú, crema, jaleas, helados, cerveza o jamón, que tienen algún compuesto químico de ellas, lo que demuestra la importancia comercial que poseen”, dice.

“Me tocó hacer la tesis de mi doctorado sobre el huiro, que puede llegar a medir hasta 70 metros de longitud, es el organismo más grande que existe”.

Por eso, le llama la atención que en las charlas de colegio, cuando se le pregunta a los niños cuáles son las cosas que más conoce del mar, “dicen los delfines, ballenas y nunca se escucha a alguien decir que le fascina el cochayuyo, el luche. No tienen buena fama porque viven bajo el agua, pero hay bosques de algas bajo el mar que albergan vida, en Chile están los bosques marinos más intactos a nivel global, y que pueden medir de 20 a 40 metros. Me tocó hacer la tesis de mi doctorado sobre el huiro, que puede llegar a medir hasta 70 metros de longitud, es el organismo más grande que existe”, señala.

El sueño del laboratorio

Visitó unas cinco veces el mar cuando era niño, por lo que cree que llegó a estudiar biología marina más inspirado por su profesor de biología en el colegio en San Vicente, que por un interés particular. “Él había estudiado en la Universidad Católica del Norte y me inspiró mucho, me gustaba la ciencia y la biología. Tenía la certeza de que por ahí iba mi camino”.

Así, partió su estudio por la biología marina, cuando en tercer año se ofreció a ayudar a lavar los materiales del laboratorio de botánica de la unidad. “Partí lavando feliz con detergente y jabón los instrumentos que los estudiantes tesistas usaban para sus experimentos. Eso implicó que aprovechaba de conversar con ellos, me fueron metiendo de a poco en sus experimentos y hasta me invitaban a ir a terreno. Esto me permitió tomar más en serio el estudio”.

“Caminando por La Herradura, había unas algas varadas y mi mamá me preguntó cómo se llamaban. Yo no sabía la especie, y no le pude decir algo importante como eso, por lo que decidí estudiar la diversidad de las algas y aprender de ellas”.

Pero fue un paseo que tuvo con su madre por la bahía de Coquimbo lo que definió su futuro. “Caminando por La Herradura, había unas algas varadas y mi mamá me preguntó cómo se llamaban. Yo no sabía la especie, y no le pude decir algo importante como eso, por lo que decidí estudiar la diversidad de las algas y aprender de ellas. Después supe que lo había ahí era el pelillo”, comenta.

Como su sueño era liderar un laboratorio, el único camino para lograrlo era estudiando un doctorado, meta que cumplió en Nueva Zelanda. Al culminar sus estudios, aterrizó en la Universidad de Concepción para armar y concretar su sueño. “Partió oficialmente en 2011 y este año cumplimos 10 años”, afirma.

Contribución

“Me llena de orgullo poder darle ese nombre (a la recién descubierta Hydroclathrus rapanui) y ser un aporte para la Isla de Pascua. Saber que tiene una especie que solo crece ahí nos permite conocer mejor la diversidad que existe y cómo se conforman los ecosistemas”.

Además de los premios, el investigador considera que ha podido formar buenos equipos en su trayectoria laboral, lo cual le ha permitido hacer importantes aportes a la ciencia, como descubrir una nueva especie endémica en Isla de Pascua que bautizaron como Hydroclathrus rapanui. “Me llena de orgullo poder darle ese nombre y ser un aporte para la Isla de Pascua. Saber que tiene una especie que solo crece ahí nos permite conocer mejor la diversidad que existe y cómo se conforman los ecosistemas”, indica.

También descubrió que en Chile hay un cochayuyo endémico del centro de Chile. “Es propio y único de nuestro país. Se pensaba que existía un solo tipo en el país, pero son dos”, dice.

Y como también cree relevante poder divulgar el conocimiento a toda la población, desde el laboratorio publicó en 2020 una guía fotográfica de Chile con imágenes de 90 especies que se pueden encontrar en la costa, Isla de Pascua y el Archipiélago Juan Fernández. “También, una guía de algas de Ushuaia, posters y otros recursos. Todo disponible en forma gratuita en https://www.algalab.com/difusion.html”, comenta.

Hoy está enfocado en cómo las algas logran interactuar con diferentes organismos. “Hay algas que pueden flotar cuando se sueltan del suelo marino y se transforman en verdaderos transatlánticos, porque muchos organismos aprovechan de recorrer varios miles de kilómetros en ellas. Incluso, ahora con el cambio climático hemos encontrado algas flotantes que han cruzado hasta la Antártica, lo que implica que organismos invasores podrían estar llegando a lugares y cambiando la conformación del ecosistema. Es un proceso ecológico que estamos estudiando”, detalla.