La ilustración es un lenguaje más cercano

Por: Francisca Orellana

“El desarrollo de la ilustración o narraciones gráficas se perdió. En algún momento, antes de la televisión e Internet, eran muy populares entre el público adulto con revistas de aventuras. Pero ese tipo de lenguaje se perdió”, observa Carola Josefa Aravena Órdenes, mejor conocida como Carola Josefa, de 34 años, y destacada ilustradora nacional que se ha logrado posicionar en redes sociales como Instagram, con sus historias narrativas. Hace poco lanzó su primera novela gráfica.

La dibujante tiene una pujante trayectoria en medios sociales y publicidad. Optó por desarrollarse en esta área porque es la rama del arte donde se siente más cómoda: “Siento que es un lenguaje más cercano, amplio, y que me permite narrar y hacer novelas gráficas con distintos colores y formatos como polera, lienzos o libros. Es muy versátil”, explica.

De hecho, en su primer libro Un volcán estalló en el mar, editado por Planeta, plasmó ilustraciones que cuentan las vivencias de Claudia, quien en medio de una crisis personal marcada por la pérdida de su madre y el fin de una relación e incertidumbre profesional, viaja a Islandia para reencontrarse con su padre, con quien tiene temas pendientes.

“El lenguaje visual es muy importante, es otra forma de contar historias. Es mucho más intuitivo y espontáneo”

Una forma distinta de contar un relato por medio de dibujos, que le tomó más de dos años en plasmar, luego de ganar un proyecto Fondart. “Ha sido una experiencia maravillosa en lo personal, porque fue todo un desafío y aprendizaje el poder incorporar un lenguaje diferente en un libro. Me va a permitir hacer más publicaciones a futuro, y es algo que no había planeado pero que me permite poder seguir contando historias a través del dibujo”, cuenta.

Carola afirma que sus relatos gráficos invitan a quien los ve a adentrarse en este género que no es tan común en el país, pero donde sí hay un mayor desarrollo en el área de ilustraciones infantiles más que en adultos. “El lenguaje visual es muy importante, es otra forma de contar historias. Es mucho más intuitivo y espontáneo”, detalla.

Los inicios

Observa que, de todos modos, la ilustración ha repuntado de manera gigante en los últimos diez años, por lo que está feliz de poder dedicarse a ello y aportar a acercar este lenguaje a las personas. “Tiene un territorio conquistado, pero falta aún más”, dice, respecto al área de desarrollo ligada a la ilustración, la que desarrolló de manera autodidacta en Chile.

“Desde muy chica siempre me gustó el dibujo y lo hacía bien, me salía súper innato. Mi abuelo paterno era dibujante, pero nunca tuve una cercanía muy directa con él, entonces no era algo que estuviera en mi mapa mental”.

“A veces sentía que tenía que estudiar algo más funcional a la sociedad, porque se piensa que con el arte uno se muere de hambre”.

“Desde muy chica siempre me gustó el dibujo y lo hacía bien, me salía súper innato. Mi abuelo paterno era dibujante, pero nunca tuve una cercanía muy directa con él, entonces no era algo que estuviera en mi mapa mental tampoco. Pero siempre estuve muy vinculada al dibujo, con la duda de si seguir en ello o vincularme a carreras más teóricas. A veces sentía que tenía que estudiar algo más funcional a la sociedad, porque se piensa que con el arte uno se muere de hambre. Entonces tenía miedo”, recuerda.

Gracias al apoyo familiar, optó por estudiar Artes Visuales en la Universidad de Concepción. “La ilustración no existe como carrera, pero la fui desarrollando de manera más independiente. La escuela donde estudié tiene una larga tradición en grabado, que es la parte más gráfica y que me hace sentir más cómoda”, destaca.

En esa etapa fue alumna de Claudio Romo, un artista muy reconocido por sus trabajos en ilustración gráfica narrativa. “Él fue una gran influencia para mí”, asegura.

La autogestión

Una de las dificultades que presenta la ilustración es que quienes se dedican a ello, y al arte en general, deben fomentar la autogestión para desarrollarse, lo que hace que constantemente tengan que estar creando y generando proyectos nuevos para impulsar su carrera. Es el caso de esta ilustradora. 

“Me suelen preguntar cómo vivo del arte, y suena muy desafiante: cada año de mi vida es distinto y el financiamiento llega, pero una tiene que estar buscándolo y ser activa”.

“Es bien difícil. Siempre tenemos que estar haciendo malabares para concretar los proyectos. Y me suelen preguntar cómo vivo del arte. Suena muy desafiante: cada año de mi vida es distinto y el financiamiento llega, pero una tiene que estar buscándolo y ser activa”, comenta.

Por eso es que ya piensa en retomar otros proyectos y libros que tiene pendiente, y en paralelo, poder perfeccionar su técnica en el extranjero.