“No es cierto que para aprender a programar hay que destacar en matemáticas”

Por: Airam Fernández

Nunca es demasiado tarde para estudiar otro idioma y llegar a dominarlo. Bien lo sabe Belén Recabal, quien llegó, casi por accidente y ya adulta, a aprender JavaScript, el lenguaje de programación más usado y popular del mundo.

Hace poco más de cinco años estaba leyendo la prensa y se encontró con el aviso que le cambió la vida: Laboratoria, organización que busca formar y propiciar la inserción laboral de más mujeres en el sector de tecnología, tenía abierta una convocatoria a un bootcamp de seis meses enfocado en los perfiles de Front-end Developer y UX Designer.

Recabal, quien había congelado sus estudios de Ingeniería Comercial, quería volver a las aulas pero no precisamente a esas. Le pareció interesante lo que acababa de leer en el diario y, cuando supo que no era necesario tener ningún conocimiento previo de programación, decidió postular. La seleccionaron, junto a otras mujeres, y hoy es Product Manager Alumnae de la organización, donde lidera la comunidad de egresadas en toda la región, mediante una plataforma para que sus graduadas se conecten, relacionen y sigan creciendo profesionalmente en el tiempo.

Para llegar a ese rol no atravesó un proceso lineal, como tampoco lo es el modelo de aprendizaje que promueve Laboratoria. Al terminar el bootcamp tuvo la oportunidad de hacer una práctica en una empresa de software y luego de eso volvió a Laboratoria, pero esta vez como coach: le ofrecieron invertir la experiencia y empezar a trabajar enseñando todo lo que había aprendido en su paso por el programa. En ese puesto estuvo durante dos años, ayudando a formar a dos generaciones de alumnas que, como ella, llegaron a ese lugar porque querían aprender algo nuevo y cambiar.

Después se abrió la posibilidad de trabajar como project manager, primero para Chile, y después, tras un proceso de selección interno, la escogieron para que liderara el área de las egresadas en los cinco países donde opera la plataforma, guiándolas con talleres, mentorías y networking.

Recabal repasa su historia y se ríe por las vueltas que ha dado la vida y porque donde está hoy no es donde se imaginó o donde se supone que debería estar, de haber seguido el camino que le iban marcando sus habilidades y las cosas que le gustaban.

De pequeña pensó que podría llegar a ser deportista: practicaba voleibol y también le gustaba el fútbol, pero en esa época era “mal visto” que una mujer quisiera jugar a la pelota. También pensó que podría dedicarse a la política, después de sus exitosas experiencias en los centros de alumnos. La primera vez que Michelle Bachellet se postuló a la presidencia y ganó, dijo que, quizás, algún día le seguiría los pasos. Hoy lo hace, aunque de otra forma: abriendo el camino a otras mujeres en una industria históricamente liderada por hombres.

Una de sus misiones, y de la organización para la que trabaja, es convencer a cada vez a más mujeres de que, si quieren, pueden iniciar una carrera como programadoras sin importar lo que hayan hecho antes o a qué se dediquen. Y convencerlas también de que no solo será una experiencia de aprendizaje, sino transformadora en todo sentido, pues según un estudio que realizaron recientemente sobre el retorno económico y social de su bootcamp, las graduadas de la región que se encuentran trabajando perciben, en promedio, un extra de US$ 7.050 después de un año de trabajo y un extra de US$35.310 después de cinco años, en comparación con lo que hubieran recibido sin el impulso de Laboratoria.

En esa línea, trabaja para derribar barreras y mitos que impiden que la participación femenina en programación sea mayor.

“Lo que se aprende es una lógica, como la que se necesita para aprender un nuevo idioma. Pero en este caso no es para hablarle a una persona, sino a un computador, e indicarle las cosas que debe hacer”.

“No es cierto que para aprender a programar hay que destacar en matemáticas. Está muy bien si tienes esas habilidades, pero eso no va a condicionar tu aprendizaje. Lo que se aprende es una lógica, como la que se necesita para aprender un nuevo idioma. Pero en este caso no es para hablarle a una persona, sino a un computador, e indicarle las cosas que debe hacer”, explica.

“Todas las mujeres que han pasado por los bootcamp de Laboratoria tienen habilidades demasiado distintas, no hay un perfil. Lo más importante es la actitud”.

Lo que sí cree que se necesita, y lo dice porque lo ha visto como patrón en cada una de las alumnas, y también en ella misma, son las ganas de querer cambiar tu entorno personal y profesional: “Todas las mujeres que han pasado por los bootcamp de Laboratoria tienen habilidades demasiado distintas, no hay un perfil. Lo más importante es la actitud, y puede parecer cliché, pero es así. Importa mucho las ganas de aprender, de querer cambiar, de estar dispuesta a correr riesgos, aventurarse a algo nuevo, y disfrutar el camino. Obviamente tiene su dificultad, pero después de esos intensos seis meses, te das cuenta de que valió toda la pena”.

Para ella fue difícil en su minuto. Hubo cosas que le costaron más que otras, pero es un proceso que compara con todo nuevo aprendizaje o actividad inexplorada por cualquier ser humano, y que anula las teorías que sugieren que todos los talentos, cuando son verdaderos, es porque son innatos.

“Cuando no sabes algo y te propones aprenderlo, claro que es duro muchas veces, pero creo que todo en la vida es así”.

“Cuando no sabes algo y te propones aprenderlo, claro que es duro muchas veces, pero creo que todo en la vida es así”, dice, alineada con una filosofía que está presente en todos los cursos de formación de Laboratoria y que recalcan desde el principio, con una frase de Nathan Myhrvold, ex CTO de Microsoft: “Parte del aprendizaje es estar confundido y sentirte estúpido por no entender. Tienes que estar dispuesto a equivocarte para atreverte a hacer algo que no has hecho antes”.

“Parte del aprendizaje es estar confundido y sentirte estúpido por no entender. Tienes que estar dispuesto a equivocarte para atreverte a hacer algo que no has hecho antes”.