“Me formé en un país donde la ciencia era el sueño de desarrollo”

Por: Francisca Orellana

En julio de este año, la investigadora chilena Andrea Calixto, subdirectora del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, fue elegida para integrar la mesa directiva y representar a América Latina en WormBoard, un consorcio internacional que reúne a investigadores ligados a la biología e informática y que busca entregar información actualizada en torno a temas como la genética, genómica y biología de Caenorhabditis Elegans y nemátodos, un tipo de gusanos diminutos.

Se trata de la primera chilena y segunda mujer en liderar el organismo que agrupa a investigadores de laboratorios de todo el mundo. “Estoy muy contenta por la oportunidad y la importancia que tiene el destacar el estudio de estos gusanos, que son microscópicos. Me ayuda visibilizar el trabajo con invertebrados, pues vivimos en un país con pocos recursos donde hay que usar modelos de bajo costo para dar respuestas biológicas muy trascendentales”, cuenta Calixto, de 46 años, microbióloga, Doctora en Ciencias Biológicas y docente del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Valparaíso.

Dentro de sus mayores logros en investigación y que la llenan de orgullo está el descubrimiento de que las bacterias son capaces de dejar una memoria en animales. “Recuerdan haber estado en contacto con otras bacterias que causan daño y eso se traspasa a hijos y nietos”, dice, sobre un hallazgo que considera trascendental y un “cambio de paradigma” frente a lo que pensaba.

“Los gusanos, cuando se enfrentan a una bacteria patogénica, al principio tienen que conocerla y cuando se dan cuenta de que es patógeno, lo que hacen es cerrar la boca. Y se demoran dos generaciones en entender que es patógeno. Sus hijos inmediatamente cierran la boca y eso es aprendido y les sirve para escapar del peligro”, comenta, respecto a sus estudios, los que han sido destacados por revistas especializadas.

Los impulsos de la etapa escolar

“Siempre tuve mucho interés por el mundo microscópico y soñaba con llegar a entender las enfermedades infecciosas”.

Calixto cuenta que desde niña le gustó la ciencia, pero el haber pasado su infancia en Cuba fue clave para encaminar su futuro. “Me formé en un país donde la ciencia era el gran sueño de desarrollo. Siempre fui muy curiosa, y en Cuba pude desarrollar esa curiosidad muy bien. Siempre tuve mucho interés por el mundo microscópico y soñaba con llegar a entender las enfermedades infecciosas”, detalla.

Recuerda que su primer momento de “Eureka” fue con una tarea escolar, que consistía en ver en el microscopio un poco de agua. “Fue una revelación, de ver algo ahí que antes no se podía ver. Algo indescriptible, como cuando uno se enamora”, explica.

El giro radical se dio cuando estaba en décimo grado (equivalente a segundo medio en Chile), y tuvo que decidir si estudiaba en una escuela de Ciencias Exactas, en un proceso de selección súper competitivo pero que hasta el día de hoy le parece admirable. “Le tengo mucho respeto al lugar donde me eduqué porque la apuesta era formar a las personas en lo que realmente tenían talento”, dice. Y añade que fue testigo de una “revolución biotecnológica, a pesar de los bajos recursos”, recordando los esfuerzos de ese país en estudiar el VIH, el desarrollo de vacunas o la investigación molecular.

“Me gustaban mucho los virus oncogénicos que causan cáncer cervicouterino. Pero también me interesaba entenderlos porque mi madre se había enfermado”.

Después decidió estudiar microbiología en la Universidad de La Habana. “El mundo microbiano es gigante. Me gustaban mucho los virus oncogénicos que causan cáncer cervicouterino. Me interesaba entenderlos porque mi madre se había enfermado y quería saciar mi curiosidad en el Centro de Genética y Biotecnología de Cuba. Ahí me encontré con pares, a todos les parecía válido tener preguntas”, dice.

Luego se fue a hacer un doctorado a Estados Unidos, y finalmente llegó a Chile a trabajar en ciencias. “Mi trayectoria científica es bastante internacional. He tenido mucha posibilidad en mi vida gracias al contexto”, recuerda, destacando el rol preponderante de sus padres de motivar aún más su curiosidad: “Tengo dos padres a quienes les gustaba realmente conversar conmigo, les parecían interesantes mis preguntas, independiente de que lo fueran o no”, dice.

La libertad y abrir espacios a más mujeres  

Esa misma libertad y curiosidad sigue teniendo hoy para decidir las líneas de investigación que quiere abordar en torno a la neurociencia y microbios.

“Una de las cosas que me interesa es saber cómo se comunican las distintas especies, porque convivimos entre muchas”.

“Cuando tienes la libertad de moverte en áreas eres más feliz. Y hoy una de las cosas que me interesa es saber cómo se comunican las distintas especies, porque convivimos entre muchas. Saber cómo esta vida en comunidad modula la forma en que nos comportamos, qué hacemos: si son solo los genes, ambientes, y en ese sentido, si los animales y organismos que nos rodean tienen injerencia en nosotros”, detalla, agregando que también su contribución a saber cómo las moléculas de bacterias causan una reparación del sistema nervioso, son aristas de su trabajo que la tienen “exaltada” respecto a la curiosidad descubrimiento. “Y tengo ganas de saber más”, asegura.

Junto con sus logros y desafíos científicos, considera relevante el poder ser ejemplo para incentivar la presencia femenina en la ciencia.

“En las universidades de Chile, las posiciones de liderazgo tienen una presencia apabullante de hombres. Con ello, el mensaje que damos a nuestros niños y niñas es que las mujeres no hacen ciencia importante y no ocupan puestos de liderazgo, y eso no puede ser”.

“Hay pocas mujeres como investigadoras principales en las universidades en Chile, donde en todas las posiciones de liderazgo hay una presencia apabullante de hombres. Con ello, el mensaje que damos a nuestros niños y niñas es que las mujeres no hacen ciencia importante y no ocupan puestos de liderazgo, y eso no puede ser”, sostiene, sobre una de las contribuciones que quisiera hacer en este ámbito: “Hay que mostrar que las mujeres están, que son curiosas desde la niñez, y que es importante dejarlas desarrollar su curiosidad con las mismas posibilidades que yo tuve”, indica.